El día 27 de noviembre en El Casino, vimos la película “Las sufragistas”. Hicimos lo que pudimos, con los medios con los que contábamos, para que se oyera bien, aunque algunos diálogos no los pudimos escuchar bien y, como nos comentaba Miriam Ocio, cada diálogo de la película es una muestra de lo compleja que es la realidad y la cantidad de matices y puntos de vista que podemos encontrar. ¡Habrá que volver a ver la película en otro momento!

La reflexión principal de la sala fue que gracias a las sufragistas, estamos hoy aquí. A pesar de las críticas que recibían aquellas mujeres del siglo XIX, ellas creían que debían reivindicar sus derechos y su papel en la sociedad. Críticas que se mantienen en la actualidad con reflexiones del estilo ¿Pero qué más querrán las feministas? ¡Si la igualdad está conseguida!

Aquellas mujeres querían romper con un orden establecido en el que los hombres eran quienes contaban con privilegios. Un orden que sigue existiendo y se denomina heteropatriarcado. A las sufragistas les decían que respetasen las leyes. Y ellas decían que querían contribuir a hacer leyes que fueran respetables, porque las leyes que había en esos momentos no tenían en cuenta a las mujeres.

“Si quieres que respete la ley, hagamos que la ley sea respetable”

Frente a la mayoría de mujeres sumisas, unas pocas, y cada vez más mujeres se rebelan, desean cambios y aspiran a transformar el mundo para que sea más justo para todas las personas.

¿Por qué proyectar “Las sufragistas” en la celebración del 25 Aniversario de SOLASTIAR?

Porque podemos encontrar unos cuantos paralelismos con nuestra asociación SOLASTIAR. Empezaron en nuestra asociación 11 mujeres y hoy, somos 138 mujeres con 138 historias.

A las 11 primeras, las tomaban por locas y las criticaban. Las mujeres solo salían a la compra. No se relacionaban con otras. ¿Tomar un café en un bar hace 25 años? ¡Era imposible! No participábamos en espacios políticos. Las mujeres que no tenían carnet de conducir, se quedaban en casa aisladas. Cuando las vieron la primera vez con la pancarta del 8 de marzo, recibieron críticas de las vecinas. Tuvo que ser duro para ellas… Pero creían en lo que hacían: reivindicaban igualdad y justicia para la mitad de la población.

¿Cómo nos ha cambiado la vida participar en SOLASTIAR?

Miriam nos dice que mujeres y hombres, somos hijas e hijos de la misma sociedad y de la misma cultura patriarcal, en la que son los hombres quienes tienen más poder. Las mujeres podían tener dinero, pero ellos eran quienes tenían los derechos. Las mujeres tenían que casarse y comportarse correctamente.

Desde que Solastiar nace hace 25 años hasta ahora ha ayudado a las mujeres de Llodio a:

  • Espabilar
  • Salir de casa
  • Tener más libertad
  • Decidir por nosotras mismas
  • Repartir responsabilidades y obligaciones
  • Darnos tiempo para cuidarnos
  • Sacarnos de tristeza que teníamos
  • Conocer a muchísimas mujeres (al margen de nuestras amistades). Si no hubiera sido por la asociación, quizás no habríamos tenido relación con ellas
  • Sentirnos arropadas (relación con compañeras de aerobic)
  • Darnos a valer
  • Aprender mucho en muchas charlas (psicología)
  • Tener las riendas de nuestra salud (dormir sin tomar pastillas)
  • Desahogarnos
  • Aprender a hacer de todo (informática, burocracia administrativa)
  • Sentirnos como una familia (confianza, apoyo mutuo…)
  • Hacer actividades culturales, viajes, excursiones, comidas… ¡hemos recorrido todo el País Vasco!

¿Qué ha aportado SOLASTIAR a Llodio?

  • Que las mujeres puedan participar en las actividades (no están cerradas a las socias)
  • Que las mujeres seamos más visibles y estemos más en la calle.
  • Espacios de reunión y de encuentro
  • Las instituciones públicas saben que existimos y nos tienen en consideración

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